miércoles, 20 de mayo de 2015

Una perspectiva histórica de la TI (I): herramienta de productividad



Como todos sabemos, se puede poner fecha al nacimiento de la tecnología informática en 1945 con la construcción de ENIAC, el primer computador electrónico, que respondía a la arquitectura básica de Von Neumann, esbozada en teoría años atrás, a las imprescindibles contribuciones de Alan Turing, y que seguía los modelos aun antiguos que Charles Babbage diseñara en el siglo XIX.

File:Eniac.jpg
ENIAC (Electronic Numerical Integrator And Computer) in Philadelphia, Pennsylvania. Glen Beck (background) and Betty Snyder (foreground) program the ENIAC in building 328 at the Ballistic Research Laboratory (BRL)

Pero básicamente nos referiremos aquí a los comienzos de la tecnología informática en su aplicación a los procesos de negocios de las empresas. Este salto no fue tan obvio, al comienzo la TI fue utilizada solamente para fines militares y científicos, pasaron algunos años hasta que las grandes corporaciones industriales y financieras, entrevieron su aplicación en la mejora de sus procesos de negocios.

Históricamente, la primera visión de la tecnología informática aplicada a los negocios la presentaba como un recurso de operaciones, como una manera de hacer las mismas cosas pero más rápidamente: la información que antes se transcribía a mano en planillas pasó a ser canalizada por un procesador electrónico que permitió manejar grandes volúmenes de datos.

Vale decir: se veía al ordenador como una gran máquina calculadora, en rigor los primeros computadores lo eran, para automatizar una serie de cálculos matemáticos, que ejércitos de personas ejecutaban en las organizaciones de forma manual o asistidos por primitivos calculadores mecánicos.  

Antes de los computadores, una gran número de trabajadores en las empresas (y cuanto más grandes peor) se dedicaba básicamente a calcular y asentar información en los libros.  Procesos repetitivos que implicaban calcular asientos contables, liquidar las nóminas, preparar las facturas.  Hoy esto resulta difícil de imaginar para las personas que hemos toda nuestra vida profesional rodeados de ordenadores, pero esto era así, como uno podría ver en cualquier película “familiar” de las décadas de 1940 / 50.

La visión de los primeros empresarios que entrevieron la aplicación de los ordenadores a las empresas era que estos eran básicamente una herramienta de productividad.  Así como las máquinas de vapor habían reemplazado a los tejedores en el siglo XVIII produciendo un dramático aumento de la productividad, los ordenadores tenderían a reemplazar masivamente a los trabajadores de “cuello blanco”, oficinistas, contables, administrativos, produciendo otro salto considerable de la productividad, que amortizaría rápidamente las altas inversiones que requerían la nueva tecnología. 

Las aplicaciones informáticas que se distribuían con los primeros ordenadores tendían a lograr esas rápidas mejoras de productividad en los procesos más repetitivos que se podían encontrar en las organizaciones: la contabilidad y la liquidación de nóminas.  También tenían otras dos características fundamentales: eran los procesos empresariales más “horizontales” y “secuenciales” que podía haber.

Es necesario recordar que, en esa época, el desarrollo de aplicaciones era un proceso de altísimo coste. Los profesionales del sector eran escasos y caros.  Al comenzar la década de 1960, no había carreras profesionales en el sector informático, los interesados eran idóneos que provenían de la electrónica o de otras profesiones, y se formaban básicamente en las empresas fabricantes de ordenadores.

Debido a esto, los fabricantes de ordenadores fueron los primeros en desarrollar aplicaciones para sus clientes.  De hecho, no podían vender sus ordenadores sin ellos, a la vista de las dificultades de sus clientes para construir sus sistemas.  Los fabricantes empezaron por desarrollar, para amortizar mejor sus altos costes y apoyar su política comercial, por las aplicaciones que tenían una utilización segura en la mayor parte de su mercado objetivo: en todos los sectores se manejaban contabilidad y nóminas.

Por otro lado, cabe recordar las características de estos primeros ordenadores. Los primitivos soporte de datos se basaban en tarjetas perforadas y cintas magnéticas.  Estos dispositivos solamente se podrían utilizar para aplicar una serie de algoritmos de cálculo sobre un “lote” o “secuencia” de datos de entrada y obtener un resultado de salida.  Todavía era imposible hacer cualquier proceso “interactivo” o de acceso “aleatorio”, hasta que aparecieron los primeros dispositivos de disco.
Ordenador IBM 7090 NASA Ames Research Center- 1961

Estas primitivas arquitecturas de sistemas entonces no eran fruto de una “elección” o “diseño estratégico” de la empresa usuaria, sino que necesariamente para acceder a la tecnología se optaba por la arquitectura informática de uno u otro fabricante, que proveía el hardware, software de base y aplicativo, el soporte técnico, la formación del personal técnico, en una forma integrada.

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