Mostrando entradas con la etiqueta explosión de datos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta explosión de datos. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de junio de 2015

Big data: los orígenes




Actualmente, el término Big Data está en boga en la industria tecnológica.  Por todas partes se oye hablar de nuevas tecnologías y aplicaciones basadas en el término. Sin embargo, muchos de estos usos y tecnologías eran ya conocidos en el pasado con otros nombres. Business intelligence, machine learning, predictive modeling...¿Qué es realmente Big Data y cuál es el origen del término? 

Por tomar un medio popular, si tomamos la Wikipedia en español, por ejemplo, la definición remite a: "sistemas informáticos basados en la acumulación a gran escala de datos y de los procedimientos usados para identificar patrones recurrentes dentro de esos datos". 

Pero en inglés es levemente diferente:  "is a broad term for data sets so large or complex that traditional data processing applications are inadequate" (término amplio para conjuntos de datos tan grandes y complejos que las aplicaciones de procesamiento de datos son inadecuadas).

En todo caso, está claro que el término se utiliza para referenciar el análisis predictivo, una forma de extraer valor de estos datos. El primer uso del término se rastrea hasta el año 2005, cuando lo utiliza por primera vez O´Reilly Media, pero su uso se dispara a partir de 2013, con la publicación del ensayo canónico de Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier, "Big Data: A Revolution That Will Transform How We Live, Work, and Think", como se demuestra en esta gráfica de Google Trends.

Sin embargo, como se ve, el término Big Data no hace referencia a una sola técnica, tecnología o aplicación novedoas sino a un conjunto de ellas que ya existían, desarrolladas a lo largo del tiempo, con otros nombres, y que convergen en los últimos años, acompañando la explosión de datos.
IDC Digital Universe Study

Es la interpretación que hace la IEEE, que  lo define como una medida de conjunto, donde el conjunto no está definido, dado que término "big" habría que redefinirlo cada día, dado que los datos crecen continuamente y a un ritmo cada vez más alto.

Es que a partir de la década de 2010, el volumen de datos digitales generados y almacenados en sistemas informáticos creció exponencialmente a partir de una serie de hechos:

  • El exponencial crecimiento en el uso de redes sociales, donde los usuarios comparten cada día millones de entradas de texto, imagen o video.
  • La adopción masiva smartphones conectados a Internet, transformando lo que hasta entonces era un dispositivo analógico en otro generador de registros digitales.
  • El despliegue de millones de equipos autónomos conectados a Internet (M2M o IoT), generando en forma automática otros millones de registros digitales (sensores, robots, máquinas autónomas)
  • La digitalización de datos en numerosas industrias: imagen médica, medios de comunicación, editoriales y muchas otras.

En síntesis, las tecnologías que engloban el Big Data, ya estaban allí,  para gestionar la explosión de datos producida en los últimos años, y resolver una enorme cantidad de problemas prácticos y oportunidades que se presentan con esta enorme disponibilidad de datos.

Pero ¿Es esta explosión de datos realmente original? ¿No ocurrió nunca antes en la historia? ¿Y cuál es el origen de estas técnicas que ahora englobamos bajo el nombre de Big Data. Y como comentaba Julio Verne: "El futuro está escrito en el pasado", intentaremos ver hacia dónde podría llevarnos el Big Data.

La primera explosión de datos

Algunos analistas, volviendo muy atrás en el tiempo, refieren a la creación de tablillas cuneiformes y ábacos hace 10,000 años cuando la memoria humana y las operaciones digitales (de los dedos de las manos) se volvieron inadecuadas para manejar un creciente volumen de transacciones comerciales y cálculo de tributos.  Pero creo que es ir demasiado lejos.  La primera gran explosión de datos se produce a finales del siglo XIX, como hemos contado aquí. (http://gestionyti.blogspot.com.es/2015/06/comunicaciones-vintage-una-red-global.html)

El desarrollo vertiginoso de la red telegráfica global desde mediados del siglo XIX trajo aparejada la necesidad de gestionar miles, cientos de miles y luego millones de mensajes en un período de tiempo muy corto.  Si lo miramos los EE.UU. en 1850, apenas 10 años después de la invención del telégrafo, ya existían más de 20,000 millas de cables telegráficos y 75 compañías que operaban los servicios.  En 1867 ya se enviaban por las líneas la extraordinaria cantidad de 5,8 millones de mensajes, sólo en los EE.UU.

Pero lo mismo ocurría en el resto del mundo. En España, por ejemplo, la construcción de líneas comenzó en 1853 y en 10 años ya alcanzaba todas las principales ciudades de la península.
Desde la década de 1860 ya existían cables submarinos cruzando el Atlántico, con lo cual se multiplicó el tráfico al interconectarse las redes europeas y americanas.  Este intercambio de mensajes se basaba al principio en el "telégrafo Morse" clásico: una sencilla llave eléctrica operada manualmente para dejar pasar o no corriente, siguiendo el código de "puntos" y "rayas".

Llave del telégrafo Morse

Era un sistema muy engorroso.  Requería que el receptor transcribiera el mensaje en un papel, para que luego se decodificara, otra vez manualmente, en letras y números, para entregar al destinatario.  Si el mensaje debía de pasar por varios puntos de interconexión, el mensaje debía ser codificado y decodificaco en Morse varias veces, multiplicando el riesgo de errores o pérdidas de mensajes. Con el incremento del número de mensajes la calidad de servicio se volvió crítica.

La solución vino de la mano de un mecanismo automático para almacenar y reutilizar la información de los mensajes: el telégrafo impresor.  Cada pulso telegráfico era traducido en un punto o raya perforando una cinta de papel.  Una vez codificado el mensaje, la cinta de papel podía ser leída por el equipo transmisor que la transformaba en pulsos eléctricos.  En el otro extremo se imprimía una cinta similar que podía ser decodificada (a mano) o reinsertada en otro equipo transmisor para enviar a otro destino.

El sistema fue desarrollado por el ingeniero escocés Alexander Bain en 1846, luego mejorado e incorporado a los sistema telegráficos Wheatstones, a partir de la década de 1850, generalizándose su uso.  El sistema aceleraba hasta 8 veces el envío de mensajes respecto de la forma tradicional, con mucha mayor fiabilidad.  Además brindaba un mecanismo seguro para almacenar copias de los mensajes, transmitir mensajes recurrentes y otras ventajas.


Telégrafo impresor-Nótese la cinta de papel para almacenar datos


Digamos que esta fue una primera innovación disrruptiva de gestionar la explosión de datos.  Estos sistemas fueron evolucionando con el tiempo a medida que la tecnología electrónica fue permitiendo una mayor velocidad de procesamiento y mejores sistemas de codificación.

Volviendo a la actualidad se dice que el volumen de datos capturados y recogidos crece un 50% cada año y que en los dos últimos años se ha generado el mismo volumen de datos almacenados que en toda la historia previa de la humanidad.  Es evidentemente, una explosión todavía mayor a la que ocurriese a mediados del Siglo XIX.   Y este proceso tiende a acelerarse en la medida en que millones de nuevos equipos (coches, sensores, dispositivos wearables) se conecten a Internet y empiecen a transferir datos.

Hasta el momento, esta explosión ha podido ser gestionada por la tecnología existente, mejorando el rendimiento de los equipos de procesamiento y almacenamiento de datos, bajo las arquitecturas tradicionales.  No obstante, el ejemplo del siglo XIX nos hace pensar si puede llegar un momento en que la demanda de mayores capacidades de proceso y archivo supere a las mejoras en la tecnología. 

Si miramos la evolución a corto plazo de las tecnologías de almacenamiento, la idea se vuelve inquietante: no hay a 5 años vista cambios disrruptivos en este campo, se prevé sólo una evolución de las líneas actuales (http://www.zdnet.com/article/the-future-of-storage-2015-and-beyond/). ¿Será el momento de invertir activamente en nuevas tecnologías de almacenamiento?

Si nos atenemos a la definición "popular" de Big Data, otro buen ejemplo en la antigüedad sería el de los censos. Se vienen realizando censos poblacionales por razones demográficas, políticas, pero sobre todo fiscales, desde la Antigüedad, pero en general con métodos y aproximaciones prácticas y sin una periodicidad determinada.  El primer país que se impuso la necesidad legal de un censo periódico (cada 10 años) fueron los EE.UU., dado que sería la base para establecer la representación política de cada Estado de la Unión y, como no, el reparto del presupuesto federal.  Era un censo muy detallado en un territorio enorme.

El censo de 1880 llevó 7 años y medio para procesarse, lo que hizo evidente que las técnicas utilizadas ya no eran eficaces para manejar el volumen de datos que se manejaba. Cuando los datos estaban completos ya era completamente obsoletos en un país que crecía con oleadas de inmigrantes y grandes migraciones internas y para el censo de 1890 el problema sería todavía más serio. Era necesario encontrar otros medios para gestionar la "explosión de datos" (recordemos "las aplicaciones de procesamiento de datos son inadecuadas").

Para manejar esta "explosión de datos", un Ingeniero del Departamento de Censos, Herman Hollerith, desarrolló el primer tabulador automático.  Este se basaba en un mecanismo bastante sencillo.  En lugar de sumar a mano millares de planillas, Hollerith decidió codificar las preguntas del censo de 1890 en "tarjetas perforadas" utilizando preguntas sencillas llevadas a un código binario que se respondían por "Si" o "No" (Sexo, Grupo de Edad, Nivel educativo, etc). (Foto en el encabezado)

El mecanismo era muy simple. Las tarjetas se situaban en pilas y la máquina las iba dejando caer (abriendo y cerrando una puerta), sobre una placa. Entonces unas agujas bajaban sobre la tarjeta. Si la tarjeta estaba perforaba la aguja tocaría un contacto situado en la placa debajo de la tarjeta. Al hacer esto se cerraba un circuito y el pulso eléctrico hacía que se incrementara un contador. Si el espacio no estaba perforado, la aguja no generaba contacto y el contador no se incrementaba. Con este mecanismo, Hollerith procesó todo el censo de 1890 en sólo...¡6 semanas!.

Actualmente venimos ganando la carrera.  Nuestra capacidad de procesamiento de datos viene rigiéndose por la "Ley de Moore", que indica que "aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito integrado", multiplicando la capacidad de proceso a medida que bajan los costes.  Esta observación, formulada por Gordon Moore en 1965, se ha venido cumpliendo, dado que ha servido como principio rector de la industria desde esa época.  No obstante, hay síntomas de que este principio está llegando a su agotamiento.

Intel (http://news.cnet.com/2100-1008-5112061.html) calcula que los límites físicos de la actual arquitectura de procesadores se alcanzarán en 2018 (o 2025 con algunas evoluciones). En 2011, en la revista Science se estimó que pico máximo de crecimiento en capacidad de proceso se alcanzó en 1998 y que después ha ido decreciendo.  El Big Data, interpretado como una "explosión" en la demanda de procesamiento podría generar también cambios disrruptivos en las tecnologías de microprocesadores, muchas de las cuáles están ya en fase de experimentación, en el mundo de las nanotecnologías.

Finalmente, respecto al uso de los modelos predictivos (es decir, técnicas para predecir un resultado, a partir de precedentes o del desarrollo de reglas), podemos decir que es MUY antiguo.  El propio método científico y las técnicas de razonamiento lógico de Aristóteles en la Antigua Grecia podrían ser un punto de partida.  Por supuesto, aquí nos costaría definir cómo representar y analizar en conjunto una gran cantidad de casos, con las limitadas herramientas de la época (memoria y papel).

Sin embargo, ya en el Siglo XIII, el mallorquín Ramón Llul diseñó un "máquina lógica" para generar resultados a partir de la combinación de conceptos básicos, aunque con un número de reglas muy limitado. Llul creía que se podía obtener una respuesta a cualquier cuestión a partir de la combinación de 9 conceptos básicos, una gran simplificación. Fue un gran avance en el sentido de que se intentó desarrollar un mecanismo de razonamiento automático, no humano. El trabajo de Llul influyó en las máquinas calculadoras de Leibniz y Pascal (aunque estos orientaron su trabajo al cálculo numérico).

Técnicas modernas como la regresión numérica datan de principios del siglo XIX y se aplicaron inicialmente para predecir la órbita de planetas y satélites a partir de observaciones previas, sin embargo no se puede decir que se aplicaran sobre una explosión masiva de datos en forma automática o mecánica.  Sin embargo, quizás los mejores ejemplos en cuánto al uso de modelos predictivos también los podemos encontrar a mediados del siglo XIX.

La "explosión de datos" transformó la forma de operar de muchas organizaciones públicas y privadas.  De repente, los Administradores pasaron a tener información sobre operaciones de campos a miles de kilómetros de distancia, casi en tiempo real.  De repente era posible cambiar la dirección de los barcos o trenes en ruta, coordinar el envío de una carga usando varios medios de transporte, mover los recursos humanos o materiales a uno u otros sitio rápidamente, vender en mercados situados a muchas millas de distancia y muchas otras mejoras en los negocios.

Esta nueva disponibilidad de información permitió cambiar radicalmente el concepto de planificación que pasó a transformarse en una gestión de recursos en tiempo real.  La disponibilidad de datos permitía analizarlos en mucho menos tiempo para tomar decisiones y comunicarlas muy rápidamente.
En este artículo de McKinsey se describe muy bien una de estas situaciones (http://www.mckinsey.com/insights/organization/big_data_in_the_age_of_the_telegraph), poniendo el ejemplo de una empresa ferroviaria en 1854.
Aunque el artículo lo cita como ejemplo de adaptación de la estructura organizacional a una nueva situación (destacando, de paso, la importancia del empowerment de los gerentes de campo), lo más interesante resulta que, finalmente, la empresa encontró una forma de procesar y modelar la información de campo, para la capacidad de proceso de que se disponía en esa época.  No fue más que establecer una estructura jerárquica de "árbol", donde los datos se agregan por regiones (o tramos de vía) y se van consolidando en ramas hasta el Board, que dispone de toda la información resumida para tomar decisiones, en función de las predicciones o cursos posibles de acción que surjan de los datos.

Esta es, en definitiva, la gran lección de la historia en cuanto a la actual "explosión de datos" que llamamos Big Data.  Nuestros actuales sistemas de almacenamiento, procesamiento y modelos predictivos están siendo puestos a prueba por un salto cualitativo, un cambio de escala, en la disponibilidad de datos.

Veremos pronto aparecer nuevas tecnologías informáticas que permitan aprovechar este salto y deberemos estar prontos a adoptarlas rápidamente (incluso corriendo riesgos) o podemos perder competitividad rápidamente. Y, sobre todo, debemos estar dispuestos a ajustar, de forma innovadora, los procesos internos de gestión, tratamiento y toma de decisiones, a la nueva velocidad y posibilidades que brinda el Big Data. Así es, por lo menos, la lección de la historia.

Bibliografía:

U.S. History of Telegraph Industry (http://eh.net/?s=history+of+the+u.s.+telegraph+industry)
Historia de las Telecomunicaciones en España (http://perso.ya.com/lsancano/historiateleco1.html), Luis Sánchez Cano



miércoles, 17 de junio de 2015

Una perspectiva histórica de la TI (XVIII): la explosión de Internet Móvil

Convergencia entre Internet y la telefonía celular: el Smartphone

Circa 2005, para el público en general el acceso a Internet y la telefonía móvil o celular eran dos mundos diferentes.  

Se accedía a Internet en casa a través de la línea telefónica tradicional o de banda ancha o en la empresa. Si se estaba fuera de casa, se podía utilizar una variedad de ordenadores portátiles para conectarse a Internet (desde PCs tradicionales a pequeñas agendas portátiles o PDAs), llamando a una línea telefónica tradicional, conectándose por cable a una red disponible o utilizando un dispositivo para recibir señal de Internet a través de la red de telefonía celular, lo que se daba por llamar 3G.

En aquella época, el correo electrónico se había generalizado como la principal herramienta de comunicación dentro de una empresa.  Era fácil de usar, permitía llegar a cualquier locación donde hubiera acceso a Internet e incluso se podía utilizar durante los viajes, aunque con la limitación de que había que llevar una ordenador o agenda portáil y había que disponer de una conexión de red o llevar un adaptador para conectar el dispositivo a la red celular.  Muchas veces los usuarios debían cargar con el equipo sólo para mantenerse conectados por el correo.

En ese momento los teléfonos móviles se utilizaban sólo para hablar o como mucho, para enviar mensajes cortos de texto entre teléfonos, utilizando el servicio SMS.  Pero entonces surgió una producto que rompería el mercado, integrando el correo electrónico en el teléfono móvil: Blackberry.

Esto representó una verdadera revolución. De repente los usuarios no necesitaban cargar con un ordenador o agenda electrónica aparte para trabajar con el correo.  Sólo con llevar el teléfono móvil y cobertura de la red celular podían acceder al correo en cualquier momento, además de mantener todas las funciones de un teléfono.  Aunque hubo otros modelos precursores, podemos decir que en enero de 2003 se lanzó el primer Smartphone: el Blackberry 7230.

Blackberry 7230, el primer Smartphone

Pronto se generalizó el uso de Blackberrys entre los usuarios de negocios.  Todos los grandes operadores de telefonía móvil lo empezaron a comercializar a sus clientes del mercado de empresas. De repente se podía ver a usuarios compulsivamente leyendo y enviando correo desde los lugares más diversos.  Se podía estar conectado con comodidad en casa, en un aeropuerto, en una sala de espera.  La productividad personal dio un salto espectacular.
Blackberry Pearl 8100

Blackberry continuó lanzando modelos con mejores prestaciones en los siguientes años y avanzó también en el mercado de consumo, consiguiendo un gran impacto con el  Blackberry Pearl 8100, el primer equipo que incluyó una cámara y un reproductor multimedia.  Sucesivos modelos de Blackberry dominaron el mercado entre 2005 y 2009.  Sin embargo, su principal éxito se seguía basando en la facilidad de acceso al correo electrónico.  La navegación en Internet seguía siendo lenta y compleja, con la tecnología de la época.

Esto cambió en 2007 cuando otra compañía, Apple, introdujo el iPhone: el primer teléfono optimizado para trabajar por Internet.  El iphone introducía algunas otras características innovadoras:

  • Eliminaba el teclado físico, reemplazado por un teclado virtual ubicado en una pantalla Touchscreen, lo que también permitía ampliar el tamaño del display.
  • Sin perder la funcionalidad del correo, un display más grande, además, mejoraba la experiencia de navegación, facilitando el acceso a los contenidos web en movilidad, de una manera que nunca se había logrado antes.
  • El teléfono agregaba todas las capacidades gráficas que tenía la línea Mac, así como sus utilitarios optimizados para trabajar en un dispositivo que cabía en un bolsillo.
  • Adicionalmente, Apple abrió al mercado sus estándares de sistema operativo para se pudiesen cargar en el "teléfono" aplicaciones de terceros, que desarrollaran capacidades adicionales (juegos, noticias, salud, etc), dándole aun mayor a la plataforma.
El primer iPhone


Nuevamente, el mercado dioun salto cualitativo. Apple pasó a dominar el segmento de consumo de los Smartphones, y ocupó una franja importante del mercado empresas que dominaba Blackberry.  Pero este éxito movilizó a la industria y pronto surgieron otras iniciativas para rivalizar con ellas.

En noviembre de 2007, en un movida largamente preparada, Google anunció el Open Handset Alliance un consorcio que reunía a fabricantes de teléfonos como HTC, Sony y Samsung, de procesadores como Qualcomm, a operadores como Sprint o T-mobile con el objetivo de desarrollar estándares abiertos para teléfonos móviles. Los teléfonos comerciales surgieron en 2008 y 2009.

(Hubo otros intentos. Nokia, en lugar de integrarse, intentó desarrollar su propio sistema operativo abierto, Symbian, basado en los SO de las antiguas PDA.  Microsoft hizo lo mismo a partir de los sistemas Windows CE de los  PDA de los´90.  Ambos no alcanzaron masa crítica y terminaron aliándose en 2011, conservando una participación (aunque menor) en el mercado)

La estrategia de Google facilitaba a los distintos fabricantes a centrarse en el desarrollo de hardware, basado en un sistema operativo público sin costes ni servidumbres, a pagar a su desarrollador como ocurría con Apple o Blackberry.  Esto hizo que numerosos fabricantes pudiesen entrar en el mercado a competir con estos, abaratando sustancialmente los productos y reduciendo la barrera de entrada a los usuarios. 
Un usuario de consumo de Apple o un teléfono Android podía utilizar el teléfono para muchos otros usos que sólo hablar: tomar fotos, hacer compras, visualizar videos, escuchar música, acceder a las redes sociales y muchos otros. 
En apenas 5 años, el Smartphone pasaba de un producto de "moda", "status" o "productividad personal", para ser un producto de aplicación realmente  Esto tendría grandes implicaciones para las empresas y para la industria tecnológica en general.  Pero antes habría otro salto cualtitativo.

El surgimiento del tablet

La idea de disponer de un "papel"  o "tableta" electrónico estaba en el imaginario popular desde hace tiempo.  La ventaja intrínsica desde el punto de vista ergonómico de disponer de un ordenador operativo del tamaño de un libro, pizarra o carpeta estaba esbozada en la ciencia ficción desde los años ´60 y en los años ´90 se había desarrollado la experiencia (fallida) de las Apple Newton.  Sin embargo después del lanzamiento del Smartphone, Apple ya estaba mejor preparada para atender este mercado.

Steve Jobs presenta el iPad

A principios de 2010, Apple redefinió este segmento lanzando en iPad.  Este estaba claramente basado en los mismos estándares y tecnologías del iPhone, pero aprovechaba las ventajas de un mayor tamaño en capacidad de almacenamiento y de proceso, un display más grande y la misma interfaz touchscreen.  Una mayor autonomía también lo hacía mucho más atractivo que el Newton.

El mercado estaba ávido por esta tecnología y fue otro éxito de ventas.  Seguido a su vez por numerosas versiones de tabletas, basadas en los otros sistemas operativos móviles (Android, Microsoft Phone y otros).  Pronto se transformó en una nueva categoría de dispositivos que compartía el hogar con el smartphone y el ordenador personal.  

El desarrollo de esta líneas de productos se vio favorecido también por la expansión de otra tecnología de acceso a Internet: el Wifi.

Al principio el Wifi se vio como una forma de librarse la esclavitud de los cables en el ámbito privado.  Un router Wifi emite señales de radio en un ámbito local reducido con un ancho de banda suficiente para que varios dispositivos puedan conectarse simultáneamenta a la misma conexión de Internet.  En una casa esto permitía utilizar los equipos en diferentes estancias sin recablear, y en una empresa cambiar las ubicaciones o las oficinas de sitio, sin tener que hacer un nuevo tendido de cables a nivel local.

Sin embargo, tuvo un efecto inesperado.  Los smartphone y tablets dependían también para ser plenamente operativos de una conexión a Internet.  Por supuesto disponían de tarjetas de acceso a la red celular para conectarse por ese medio.  Pero el tráfico de Internet móvil todavía no era masivo y era caro en términos de consumo cuando se utilizaban los dispositivos para contenidos de gran tamaño como videos.

Así que una gran parte de los usuarios comenzó a utilizar los smartphones y tablets en casa o en la oficina, conectadas a las redes Wifi, gratuitas, sin consumir los caros datos móviles de la época.  Esto ayudó a expandir aun más rápidamente el mercado de este tipo de dispositivos, que no traían un consumo agregado de más datos móviles.

Los impactos en la empresa

Hacia 2011 o 2012, el surgimiento de smartphones y tabletas había impactado profundamente en las empresas. Veamos, a continuación, algunos de sus efectos:

  • Bring-your-own-device: muchas compañías empezaron a percaterse de que sus empleados preferían trabajar y llevar a la oficina sus propios dispositivos personales (smartphones o tablets), los cuáles estaban acostumbrados a usar en casa, en forma adicional o a veces en forma alternativa a los dispositivos que la empresa ponía a su disposición. ¿Para qué utilizar un teléfono antiguo pagado por la empresa cuando tengo a mi disposición un Smartphone sólo cambiando la tarjeta SIM de uno al otro? ¿Por qué andar moviendo un pesado PC de un sitio al otro cuando tengo una tablet portátil dónde puedo consultar datos en cualquier sitio? Esto llevó a nuevas tecnologías de control como Mobile Device Management.
  • Relacionamiento con los consumidores: el relacionamiento con los clientes a través de páginas con interfaz WWW pasó a ser algo obsoleto.  Los usuarios comenzaron a demandar aplicaciones para acceder a los servicios online de las empresas que fuesen compatibles con sus nuevos dispositivos móviles, que les garantizaran un acceso en cualquier momento y aprovechando sus ventajas de formatos y herramientas añadidas (como la posibilidad de establecer videoconferencias).  Apareció una nueva industria especializada de aplicaciones móviles.
  • Extensión de la movilidad: la difusión masiva de la movilidad disponiendo de aplicaciones complejas a un coste muy bajo permitió una mayor conectividad dentro de la organización.  Ahora era posible suministrar aplicaciones móviles incluso en niveles muy bajos de la organización.  Esto, además de impactar en la productividad personal, permitía redefinir los servicios generales y muchos procesos internos de la organización según nuevos parámetros.  Ya no era necesario "ir a la oficina" sólo para conectarse a la red, ahora existían numerosas formas de mantenerse permanentemente conectado desde cualquier sitio. Uno de los derivados de esto es el eWork.
  • Explosión de datos: la hiperconectividad de los usuarios, capaces de actualizar las redes sociales y las aplicaciones desde cualquier sitio y en cualquier momento, más la disponibilidad de datos generados por los propios dispositivos móviles (como la localización) generó una explosión de datos adicionales, y generó el interés por parte de las organizaciones para ser utilizados con los más diversos fines (estudios sociales, patrones de compra, etc).  De esto deriva la nueva capa de Big Data en las empresas.
En sucesivas notas, veremos como tratar estas nuevas problemáticas en la arquitectura de sistemas de una compañía.