lunes, 14 de septiembre de 2015

Grandes errores de marketing en la era digital (1a parte)

(English version here)

En la era digital el lanzamiento de nuevos productos y servicios para consumidores y empresas se ha multiplicado hasta niveles insospechados.   Si nos restringimos al mercado de aplicaciones se publican casi 1300 cada día.   Sólo en el ámbito de los juegos online se lanzan casi 500 nuevos por día.  Por no hablar de los dos millones de blogs que se actualizan diariamente y los cientos de miles de piezas de contenido audiovisual, que buscan reconocimiento y publicidad casi a cada minuto.

En esta vorágine es evidente que empresas y creadores digitales se afanan por innovar, diferenciarse y encontrar la nueva "killer application", el invento (sea producto o servicio de éxito), que adopten millones de clientes.  Para esto, quizás como nunca antes, han mirado hacia el pasado tratando de buscar fórmulas para el éxito.  Recetas para tratar de emular a los creadores de tecnologías y productos de éxito masivo.  Partiendo de crear un ambiente de creatividad para encontrar "el" producto de éxito.

En ese contexto se utiliza mucho la palabra "disrrupción" o "tecnología disrruptiva".  Como toda palabra de moda termina abusándose de ella, utilizándose mal y, finalmente, devaluando su verdadero significado.   Actualmente, la mayor parte de las empresas se jactan de estar desarrollando tecnologías "disrruptivas", pero mayormente se refieren productos o servicios "disrruptivos".

En primer lugar hay que diferenciar los conceptos.  Como nos dice, Don Norman, ex diseñador de Apple, en esta excelente nota: hay que diferenciar tres cosas: las tecnologías, los inventos y las necesidades.

"Los nuevos avances tecnológicos inspiran a los inventores a soñar en aplicaciones, desde las tontas hasta las lógicas...Nuevos productos surgen a través de la manipulación y experimentación de los inventores. La mayor parte falla. Pero algunos son aceptados cuando la gente descubre su valor...un número pequeño encuentra su nicho: la tecnología lanza los productos. Los productos descubren necesidades."

Por ende, las tecnologías realmente disrruptivas son realmente muy escasas. Son generalmente  grandes saltos como el desarrollo de Internet, la telegrafía sin hilos o la energía nuclear.  Luego se experimenta sobre las aplicaciones de las mismas y algunas cuadran con demandas insatisfechas del público (o el producto genera una nueva necesidad).

Como se ve, este proceso natural tiene un alto grado de incertidumbre. No hay garantías de éxito y se corre el riesgo de experimentar un enorme desperdicio de dinero y esfuerzos.  Esto es, quizás, el riesgo intrínseco de cualquier inventor o start up, que al final está arriesgando su propio tiempo y dinero.  Pero es muy difícil de gestionar en las grandes empresas constituidas que tienen que competir en este cambiante mundo digital.

Las grandes empresas tienen que ser naturalmente conservadoras.  Sus directivos y gerentes no arriesgan, en general, su propio dinero (aunque puedan participar de los beneficios).  Deben velar por el dinero de los accionistas que, además, vigilan la rentabilidad de sus inversiones, muchas veces a muy corto plazo.  Nunca fue tan rápido como en esta época mover el capital de un sitio a otro, así que las empresas siempre están compitiendo por expectativas de rentabilidad.

Debido a esto, el proceso de innovación en una gran empresa es extremadamente complejo. Pero tampoco es posible dejar de innovar en un mercado competitivo. La ciencia gerencial ha desarrollado métodos y técnicas para minimizar el fracaso de los nuevos lanzamientos, tratando de anticipar la reacción del cliente, reducir los riesgos y racionalizando las inversiones.

En general, las grandes empresas van haciendo pequeñas evoluciones de sus productos, mejorándolos gradualmente, sin comprometer demasiados recursos y con posibilidades siempre de corregir o volver atrás a cada momento. Cada lanzamiento pasa por numerosos procesos de pruebas de calidad, pilotos comerciales, focus group, revisiones financieras y muchas otros pasos para reducir los altísimos riesgos de la innovación.  Se trata de que, sabiendo que muchas iniciativas fracasarán, el costo sea el mínimo y que un número suficientemente importante de innovaciones progrese como para que la compañía crezca.

Aun así, existen algunos ejemplos históricos que representan cómo se puede fracasar rotundamente en el lanzamiento de un producto innovador en una Compañía, hasta el punto de poner en peligro la viabilidad de la misma.  Quizás el caso más conocido, el que aparece en todos los rankings de las grandes pifias del marketing moderno es el del Ford Edsel (posiblemente junto con el cambio de fórmula de Coca Cola en 1985).

El fracasado Ford EDSEL de 1958
El Edsel era la gran apuesta de Ford en 1958 para ganar cuota de mercado sobre sus grandes competidores: Chrysler y GM.  El Departamento de Marketing de Ford había descubierto que les faltaba un vehículo de gama media para competir con estas compañías, dado que su Lincoln era realmente un coche que competía en la alta gama.  Así que, en 1955, se inició un proyecto de investigación para diseñar el "coche perfecto" que se hiciese con ese mercado. Inicialmente se llamó "proyecto E".

La Compañía dedicó un enorme esfuerzo al proyecto. Se creó una división separada con los mejores ingenieros y técnicos dedicados a la tarea. Se calcula que se gastaron unos 350 millones de dólares (equivalentes a 2800 millones de 2015) en diseño, investigación tecnológica, análisis de mercado y del gusto de los consumidores. 

Además, al estilo de Apple en los 2000, fue filtrando información con cuentagotas, publicando anuncios con partes del coche ocultas, fotos parciales y otras, para generar expectativa.  Se creó una red de distribución específica para la nueva división con 1187 puntos de venta.   El coche incluía algunas aplicaciones de nuevas tecnologías: cinturones de seguridad, indicadores luminosos y un botón de cambio de marcha en el centro del volante.

Nada fue librado al azar. Después de dos años, en octubre de 1957, se hizo un lanzamiento espectacular, llamado E-Day.  Se contrató un show especial de TV ("The Edsel Show") en la cadena CBS, presentado nada menos por ¡Bing Crosby!, con la participación de Frank Sinatra, Louis Armstrong y Bob Hope. El programa fue transmitido en vivo para la costa este y fue el primero de la historia grabado en videotape para ser retransmitido, horas después, en la coste oeste.

A pesar de todo, el Edsel fue un notorio fracaso.  Ford no llegó a cubrir el 50% del punto de break even que se había fijado.  Las ventas no fueron mal al principio, pero luego cayeron en espiral.  La producción no llegó a durar 3 años: se canceló a principios de 1960, en forma abrupta.  Ford se vio obligado a bonificar a sus clientes por la pérdida de valor de los coches vendidos ese año, así como a compensar a sus dealers por la decisión. ¿Qué había pasado?

El fracaso del Edsel fue tan catastrófico que han corrido ríos de tinta para intentar explicarla. Los expertos no se ponen de acuerdo en una única teoría para explicar el fracaso: errores en el diseño del coche (no muy distinto a otros de la época), problemas de fiabilidad, luchas internas en la empresa, un nombre de marca inadecuado, un mensaje publicitario equivocado y otros.  Sin embargo, en general estos problemas son comunes y discutibles entre los expertos en Márketing y no fueron óbice para el éxito en otros casos. Más creíble es que la compañía fallo en dos aspectos clave: en el posicionamiento del producto y en el time-to-market.

Falló en el posicionamiento del producto al fijar el precio del mismo.  Ford estableció un rango de precios demasiado amplio y complejo y el consumidor no lo entendió.  El coche base estaba por debajo del Mercury (otra marca intermedia de Ford) y la versión más equipada era equiparable a uno de gama alta.  Un despropósito. 

Pero aún eso hubiese sido solucionable.  Lo peor es que el desarrollo del proyecto fue tan largo, que cuándo el coche salió masivamente al mercado, este había cambiado sustancialmente.  Los estudios de mercado hechos antes de 1955 estaban obsoletos para 1958. Para entonces,a fines de 1957 se había producido una desaceleración económica, lo que hizo que los americanos se fijaran mucho más los coches pequeños o medianos y más económicos. En 1958, casi todos los coches grandes y de alto consumo redujeron sus ventas y producción, mientras que los coches económicos como el Volkswagen Escarabajo o el Rambler, explotaron en ventas.

Simplemente, Ford había gastado demasiado dinero y esfuerzo para lanzar un coche en un mercado que ya no existía. Y no tuvo la agilidad suficiente para adaptarse al cambio e introducir modificaciones en el producto, pricing o campañas.  La inercia corporativa llevó a que todo se hiciera como se había planificado en 1955.  Error que corrigió en 1960, al lanzar el Ford Falcon que vendió cuatro veces más que el Edsel en 3 años...

El ejemplo del Edsel sigue siendo muy válido en la Era Digital. Hoy más que nunca el time-to-market es fundamental, y los ciclos de innovación y vida de cada producto son mucho más dinámicos y cortos en el tiempo.  A continuación, veremos cómo las grandes empresas están haciendo esfuerzos para mejorar y acelerar sus procesos de innovación, desarrollo y evolución de productos.


























viernes, 14 de agosto de 2015

Los mitos de la gestión (no) sostenible (final)

(Viene de la nota anterior) 

(English version here)

Decíamos en la primera nota que el tercer mito era el la impotencia: la sensación de que queriendo hacer algo careceremos de medios o herramientas para considerar factores de sostenibilidad en las decisiones empresariales.

Sin embargo, si uno mira el panorama actual empiezan a aparecer una serie de herramientas para introducir factores de sostenibilidad en la gestión empresarial.  Un gestor interesado puede empezar a aprovecharlos en beneficio del consenso global por la sostenibilidad y de su propia empresa, cuya supervivencia también depende, en definitiva, de la sostenibilidad de su medio (por no hablar de los factores reputacionales).

Si bien en la currícula académica el tema todavía no está bien introducido, las escuelas de negocios detectan la demanda sobre el tema y empiezan a ofrecer programas específicos de sostenibilidad.  Las grandes empresas de Consultoría también han desarrollado prácticas específicas de sostenibilidad, con experiencia en diferentes sectores, además de una serie de boutiques que están especializadas en el tema.

También existen organizaciones internacionales como la GESI, (www.gesi.org), una asociación de empresas tecnológicas cuyo objeto es crear y promover tecnologías sostenibles.  La GESI ofrece trabajos de investigación, metodologías, white papers y mucho material útil para formarse en el tema y utilizarlo para generar ideas de transformación para diferentes negocios e industrias.

Uno estaría tentado a pensar que estas iniciativas están relacionadas con proyectos de investigación científica de envergadura: el desarrollo de nuevos combustibles, la mejora de eficiencia de los motores, nuevas fuentes de energía. Esto no está al alcance de la mayoría de los gestores, sólo en determinados sectores industriales.  Pero eso sería tener fé en el descubrimiento de una fuente de energía inagotable, barata y renovable.  Un pensamiento mágico.

Sin embargo, es mucho más realista pensar que la sostenibilidad se puede lograr con una suma de estas investigaciones y muchos pequeños pasos dados en la dirección correcta por muchos gestores de todas las industrias y las Administraciones Públicas, además de la propia involucración y concientización de cada ciudadano.

Aquí hablaremos de lo que más conocemos, lo que llamamos transformación digital. Basada generalmente en dos conceptos: 

(1) Reemplazar el movimiento de átomos por bits (como ya destacó Nicholas Negroponte en su obra clásica, Being Digital en los ´90) 
(2) Utilizar la tecnología para incrementar en un orden de magnitud la eficiencia en el uso de los recursos o, simplemente, facilitando el uso de recursos compartidos.

Como ejemplo del primer caso tenemos la enorme transformación de algunas industrias como la del libro.  La descarga electrónica reduce el consumo de papel, el consumo energético, el uso de vehículos y muchos otros pequeños consumos indirectos propios de su cadena de distribución.  Esto no quiere decir, muchas veces, necesariamente trastocar la experiencia de usuario de visitar una buena librería en un espacio agradable y buen catálogo. Un ejemplo de esto es Seebook, donde en una librería tradicional se puede comprar una tarjeta de descarga.  O el concepto de edición XXI,que combina los medios impresos y audiovisuales.

En el segundo grupo podemos incluir soluciones tecnológicas como softwares de optimización de rutas (que evitan el desperdicio de recursos calculando el camino más corto), los agregadores o centrales de reservas, las soluciones de Smart Metering y todas las soluciones de eficiencia urbana que generalmente agrupamos bajo el nombre de Smart Cities, como se explica en este artículo.

En la implantación de estas soluciones sostenibles, caben dos niveles de responsabilidad.  Los que estamos en el sector tecnológico tenemos la facilidad de incorporar elementos de sostenibilidad en el diseño de nuestros productos.  En otros sectores tienen la posibilidad de elegir, para modernizar o transformar sus procesos, entre soluciones más o menos sostenibles, dentro de un mismo nivel de eficiencia o de coste para la empresa.

Un buen ejemplo de lo que se puede lograr en esta materia lo da la industria automotriz.  En los últimos 20 años las emisiones medias de dióxido de carbono (CO2) de los automóviles en Europa se redujeron en un 31,7%.  Esto no es obra de un sólo sector: es la acción combinada de las investigaciones de miles de fabricantes, las regulaciones de los Gobiernos y, sobre todo, los millones de decisiones individuales de los consumidores (cada una independiente de la otra), las que han permitido lograr este resultado. Pero no es el único caso ni el más reciente.

En 1796, el virus de la viruela asolaba Europa, causando millares de muertos.  Un par de años después Edward Jenner publicó su trabajo explicando como había conseguido sintetizar la primera vacuna contra el virus.  En 1800, la vacuna estaba en España y se empezó a aplicar a pequeña escala.  Para 1803, el médico de la Corte, Francisco Javier Balmis, se dio cuenta que estaba en sus manos convencer al Rey Carlos IV de que estaban en condiciones de salvar millones de vidas.
Francisco Javier Balmis

Lo que siguió fue "uno de los viajes más extraños que tiene como protagonista a la medicina y a la ciencia en el siglo XIX" (Díaz de Yraola, Gonzalo: La vuelta al mundo de la expedición de la vacuna. Sevilla. Escuela de Estudios Hispanoamericanos, C.S.I.C. 1948, p. 1).  
Las emisiones medias de dióxido de carbono (CO2) de los automóviles en Europa se situaron en 127 gramos por kilómetro durante el año pasado, lo que supone una reducción del 31,7% respecto a los 186 gramos por kilómetro de 1995

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2127004/0/emisiones-co2/coches/bajan/#xtor=AD-15&xts=467263
Las emisiones medias de dióxido de carbono (CO2) de los automóviles en Europa se situaron en 127 gramos por kilómetro durante el año pasado, lo que supone una reducción del 31,7% respecto a los 186 gramos por kilómetro de 1995

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2127004/0/emisiones-co2/coches/bajan/#xtor=AD-15&xts=467263
Las emisiones medias de dióxido de carbono (CO2) de los automóviles en Europa se situaron en 127 gramos por kilómetro durante el año pasado, lo que supone una reducción del 31,7% respecto a los 186 gramos por kilómetro de 1995

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Balmis persuadió al Rey de generalizar la vacunación en la Península y proveer de vacunas a todos los hospitales. Pero, además, de enviar una expedición para inocular a toda la población del Imperio en Ultramar.  El gran problema resultaba ser encontrar un mecanismo de preservación del suero con los anticuerpos pero encontró la solución: llevar en el viaje a un número de niños y usarlos como "reservorios naturales", pasando por intervalos la vacuna de uno a otro.

Para esta tarea se pidió a niños voluntarios en los hospicios de La Coruña, ofreciéndoles alimentación, vestido y educación a cargo del presupuesto público hasta la edad de trabajar. Pero como ningún padre ofreció a sus hijos, sólo se pudo contar con niños huérfanos.

Así comenzó la Real Expedición Filantrópica de la VacunaEspaña fletó el navío María Pita con Balmis, 2 médicos asistentes, 2 prácticos, 3 enfermeras y 22 niños huérfanos de 8 a 10 años, a cargo de la rectora de la Casa de Expósitos de La Coruña Isabel López de Gandalia. La expedición pasó por Canarias, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, México y Filipinas.  En América se dividió en diferentes grupos cuya tarea duró varios años.

Ruta de la expedición Balmis
http://podcastmicrobio.blogspot.com


Con la ayuda de las autoridades locales y, sobre todo, de la Iglesia, los diferentes grupos consiguieron llegar no sólo a las ciudades criollas sino a las poblaciones indígenas en las zonas rurales de interior.  Se intentaba que caciques y personas notables se vacunaran primero para dar el ejemplo y animar al resto a hacerlo, a pesar del miedo y las resistencias culturales.

Además, el barco llevaba 500 ejemplares del Tratado práctico e histórico de la vacuna de Moreau de la Sarthe, para ser distribuido entre las autoridades sanitarias y facilitar la creación de centros de vacunación.  En Manila, Balmis se enteró de que la vacuna no había llegado a la enorme población china.  Entonces pidió permiso para navegar hasta Macao, desde donde se adentró profundamente en el interior de China, vacunando en varias ciudades hasta llegar a Cantón.

En tres años, Balmis vacunó a 250,000 personas, un logro extraordinario para la época, y creó una infraestructura de vacunación que continuó la tarea.   La viruela fue finalmente erradicada tras un enorme esfuerzo internacional de 20 años en 1980, casi 200 años después.  Pero la baja incidencia de la enfermedad en las poblaciones americanas durante ese período es fundamentalente consecuencia de la obra de Balmis.

Siempre se puede hacer algo. El Dr. Balmis tenía la tecnología, pero tuvo que convencer a las autoridades a usarla, y necesitó la colaboración de cientos o miles de personas, que con sus decisiones individuales, muchos sin ninguna obligación, ayudaron a llevar esta misión adelante. Alexander von Humboldt dijo, años después: "Este viaje permanecerá como el más memorable en los anales de la historia".


viernes, 7 de agosto de 2015

Los mitos de la gestión (no) sostenible (2a Parte)

(Viene de la nota anterior)

El mito de la fatalidad

El segundo mito es el de pensar que no hay nada que se pueda hacer, que la pérdida de la sostenibilidad de nuestro hábitat ocurrirá igual, hagamos lo que hagamos. O lo que es lo mismo, pensar que es una consecuencia no deseada del desarrollo industrial de una Sociedad.  Hay buenas razones para pensar esto, viendo muchos ejemplos del rápido deterioro medioambiental en ciudades o regiones que se han desarrollado a gran velocidad, en China o India, por ejemplo.  Nueva Delhi o Pekín, actualmente compiten por ser las ciudades con peor nivel de calidad de aire del planeta, llegando a límites muy peligrosos, como se cuenta en esta  nota.

Sin embargo, también encontramos muchos ejemplos contrarios.  La consciencia por la sostenibilidad no es nueva, como no lo son los desastres medioambentales como vimos en la primera nota.  Por tanto, es lógico que existan ya tecnologías que nos permiten salvar, mejorar y recuperar una ambiente sostenible.

En una reciente charla Francisco Jariego, Director de IoT de Telefónica, comentaba el ejemplo de la ciudad de Londres.  A principios de la década de 1950, Londres, la primera metrópolis industrial del mundo, había alcanzado un alto nivel de deterioro ambiental, comparable con el de las ciudades chinas de la actualidad.  El abastecimiento energético de la ciudad se basaba fundamentalmente en el carbón (igual que Pekín hoy).  Las calderas de los edificios se alimentaban del mismo material y, en esos años, el transporte público pasó del relativamente eficiente sistema eléctrico al de autobuses impulsados por combustibles diesel.

Entre el 5 y el 9 de diciembre de 1952 ocurrió el desastre.  Un frente frío incrementó el consumo de carbón, a lo que siguió un período de anticiclón y de calma.  El viento no dispersó las partículas y el humo y el hollín se asentó en la ciudad. Para peor, el carbón usado era de muy mala calidad, con altas cantidades de azufre (el Reino Unido afrontaba una escasez de divisas en la posguerra y exportaba casi todo el carbón de buena calidad). Es lo que se dio por llamar la "Gran Niebla" o "Great Smoke".

Getty Images-La gran niebla de Londres de 1952
Una densa mezcla de niebla y humo negro cubrió la ciudad, invadiendo incluso las viviendas y los espacios públicos.  La conducción se hizo imposible y el servicio de autobuses se vio interrumpido, incluso el tránsito de ambulancias.  En los cines, teatros, el público era incapaz de ver la pantalla o el escenario, y lo mismo ocurría con los recintos deportivos. Las patologías respiratorias se dispararon y los hospitales se colapsaron.  Los servicios médicos calcularon que murieron 4,000 personas como consecuencia directa de la crisis, aunque algunos estudios modernos elevan la cifra a 12,000.  Se calculan entre 25,000 y 100,000 enfermos por causas conexas.

Sin embargo, semejante creó la consciencia necesaria para cambiar las cosas. Se establecieron nuevas leyes para restringir el uso del carbón para la producción de electricidad y otras industrias. Se incentivó a los propietarios a cambiar sus calderas de carbón mineral por gas o carbón de coque. También se empezó a construir edificios con sistemas más eficientes de calefacción central. Los pasos fueron lentos y llevaron décadas (en 1962, se produjo un episodio parecido).  Pero a pesar de cada paso parecía insignificante e irrelevante, se los dio y se fue avanzando.

Actualmente, Londres ocupa el puesto número 171 entre las ciudades más contaminadas, y bajando.  Es la de mejor performance entre las grandes capitales europeas, superando a Berlín, Paris, Madrid, Estocolmo.  Aunque todavía tiene margen para mejorar, su ayuntamiento sigue una clara estrategia  y se siguen haciendo inversiones para mejorar la calidad del aire.

En síntesis, las tecnologías para evitar el desastre y recuperar los hábitat está allí.  Es conocida y da resultados.  Es el pensamiento a corto plazo y el fatalismo, lo que lleva a no aplicarlas adecuadamente. Pero si un conjunto de gestores sigue un mismo camino, con sus matices, a lo largo de un tiempo largo se obtienen grandes beneficios, sólo es cuestión de atreverse a dar el primer paso.