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martes, 2 de junio de 2015

Una perspectiva histórica de la TI (VIII): llenando la burbuja



Curiosamente, fue el ya maduro sector informático el que reaccionó con cautela y cierta desconfianza a la expansión de Internet.  Los fabricantes de software y hardware tardaron bastante en interpretar este fenómeno.  Empresas innovadoras como Microsoft, Apple, Intel o la propia IBM no parecían entender muy bien el fenómeno y como participar en él, o inclusive se pusieron abiertamente en contra.  La realidad es que esta era la primera vez en su historia, que se desataba un fuerte cambio tecnológico, que no habían desarrollado ellas mismas y no habían sabido prever, ni estaban preparadas para afrontar.

Esto abrió la puerta a la entrada en el mercado informático de una cantidad de nuevas empresas creadas por una mezcla de ingenieros informáticos, emprendedores de otros sectores y simples oportunistas que sí supieron ver el nuevo negocio que se estaba generando alrededor de Internet.  Hablamos de “alrededor de Internet” porque detrás del negocio básico del “acceso” a la misma empezaron a aparecer una serie de negocios colaterales que sólo permitía la aplicación de Internet.  Este fue el origen de las “empresas de Internet”.

Además, los primeros visionarios tuvieron realmente un éxito considerable.   Los primeros proveedores de acceso encontraron el terreno libre para moverse.  Las compañías de telecomunicaciones y de medios no parecían interesadas en vender conexiones de Internet al público, como dijimos, con poco capital se montaba una empresa y se podía vender conexiones a precios hoy relativamente altos, lo que les daba una rentabilidad aceptable.  Por lo demás, para apalancar su propio negocio vieron necesario participar en la creación de contenidos que hicieran más interesante a la red y así atraer más público a la misma.  Así comenzó el negocio de diseño de páginas web, creación y administración de contenidos propios y de terceros.

Otros emprendedores vieron la necesidad de crear mejores herramientas y de mayor facilidad de uso para permitir a más personas la navegación en la red y el aprovechamiento de todas su capacidades (envío de textos, sonido, video, chat, transferencia de archivos).  Entonces surgió un subsector de empresas que desarrollaban software especializado en explotar las características de Internet: software de navegación, correo electrónico, chat, etc).

Finalmente, desembarcaron aquellos que vieron en Internet la posibilidad de establecer nuevas reglas o modelos de negocio para el comercio tradicional como la venta de libros o de registros musicales, los servicios financieros y demás.  A este tipo de iniciativas se las agrupó bajo el nombre genérico de e-Business o negocio electrónico.  Ya veremos que tipo de influencia tuvo este movimiento en las grandes empresas.

Este fenómeno de emprendedores de Internet se originó y desarrolló primero en los EE.UU. por su mayor escala y el grado de popularidad de las nuevas tecnologías (más el apoyo del Gobierno y de la prensa), pero la inexistencia de barreras de entrada y la propia concepción internacional de Internet hizo que, a diferencia de las otras olas tecnológicas, se expandiera mundialmente en un muy corto período de tiempo. En Europa, Japón, Asia e incluso en regiones subdesarrolladas como América Latina, Internet tuvo un desarrollo excepcional.

Ahora bien todo este fenómeno estaba sucediendo al mismo tiempo que se daba la evolución de las arquitecturas empresariales que describimos en el capítulo anterior. Pronto sus caminos se cruzarían. 
En este punto podemos definir a las “empresas de Internet” como todas aquellas cuyos ingresos derivaba en más de un 50% de la actividades relacionadas con Internet.  Según la clasificación del portal internet.com, se pueden clasificar en 7 subsectores:

1.     E-tailers e E-commerce: compra/venta de bienes y servicios mediante el uso de Internet
2.  Software: software que permite a compañías e individuos conectarse, crear y controlar su acceso y presencia en Internet
3.  Facilitadores: creación, suministros e inversión en tecnologías o servicios que permiten a algunas firmas operar web sites, servicios y negocios
4.   Seguridad: desarrollo de software y servicios que protegen web sites y usuarios de fraudes, hurtos y accesos no autorizados
5.     Contenidos y portales: edición de datos e información
6.     Banda ancha e infraestructura: Internet por cable, ADSL y otras infraestructuras y servicios de Internet de nueva generación
7.     ISP: Proveedores de servicios de acceso y presencia en Internet

El paradigma de las empresas de Internet fue marcado por Netscape, creada en 1995, que fue el ejemplo y modelo a seguir por miles de entusiastas empresarios del sector. Un emprendedor, fundador en el pasado de Silicon Graphics, Jim Clark, se asoció con un brillante ingeniero, Marc Andreessen, que había logrado con un grupo de estudiantes, un navegador en Internet. Este nuevo concepto de programa en la red, fue llamado Mosaic. 

Pronto, un millón de personas tenían Mosaic instalado en su PC, ya que el mismo se distribuía gratuitamente. Constituida la sociedad entre Clark y Andreessen para explotar esta innovación, la empresa balo el nombre de Netscape lanzó su primer navegador, denominado Navigator en Octubre de 1994. Y produjo un impacto aún mas grande que el que había logrado el Mosaic. La compañía creció desde tener 3 empleados en Abril de 1994, hasta tener 100 hacia la navidad de ese mismo año. y a 2600 a los tres años siguientes.

Kleiner Perkins una empresa de capitales de riesgo, invirtió $5 millones por el 20 por ciento de la empresa. Y la inversión se convirtió en $765 millones. Al comenzar a cotizar en bolsa, el 8 de Agosto de 1995, Netscape y sus agentes de emisión tuvieron que fijar un precio para los cinco millones de acciones que iban a ser ofrecidas al público al día siguiente: $28. Al día siguiente, los eufóricos empleados de Netscape se reunieron en torno a los terminales de computación de la empresa, aguardando el comienzo de la ronda en Wall Street. Eran las 6:30 de la mañana, debido a la diferencia horaria. Pero cuando abrió el mercado la acción de Netscape no se cotizaba. El precio de la acción subió a 741/2 y para la caída de la tarde había descendido a 581/4. La capitalización de la empresa ese día valía $2300 millones, mas del doble de lo que Apple había conseguido en su primer día de cotización. 

¿ Cuáles eran las razones de éste éxito ? Un mercado creciente, escasa competencia, los grandes jugadores mirando desde afuera, ahorristas codiciosos buscando fuertes rentabilidades, fuerte especulación: una serie de factores habituales en la economía tradicional.   Pero lo que se desató a continuación fue una euforia sin precedentes que arrastró a todo el sector y a las grandes corporaciones de una forma difícil de prever.

El éxito de Netscape desató a una serie de emprendedores que intentaron emular el éxito de la misma.  Dado lo novedoso del subsector a los analistas les resultaba muy difícil evaluar los planes de negocio, y hacer proyecciones realistas, pero en el clima de optimismo que se había desatado nadie quería quedarse atrás y se hacían pronósticos nada conservadores.

Miles de nuevos emprendedores se abalanzaron con nuevas ideas sobre los fondos de capital de riesgo, solicitando financiación para iniciar nuevos proyectos empresariales relacionados con Internet.  La posibilidad de hacerse rico a los 30 años era un realidad palpable para mucha gente.  Los propios fondos casi se veían en la obligación de apostar por los nuevos emprendimientos, a veces sin mucha claridad, buscando las altas rentabilidades que ofrecían estas compañías. La cotización bursátil se empezó a disparar en el Nasdaq, lo que reforzaba esta tendencia. Nadie quería quedar afuera de esta experiencia. Varios países crearon mercados bursátiles que imitaban a este.

Los fondos apostaban selectivamente, es cierto, pero muchas veces compraban participaciones deslumbrados por los antecedentes de los fundadores (ingenieros o empresarios con brillantes credenciales académicas), o modelos de negocio bien concebidos basados en proyecciones de crecimiento de Internet indudablemente optimistas (vistos hoy, en ese momento nadie se animaba a pronosticar lo contrario viendo el éxito que obtenían las nuevas empresas y el fenómeno de los últimos años de expansión).

Era el viejo fenómeno de la “profecía autocumplida”.  Como los operadores confiaban en las empresas de Internet compraban sus acciones, y éstas subían de precio, lo que parecía darles la razon y volvía a comenzar el ciclo alcista.  Y esto en compañías que tenían meses de su fundación y que, muchas veces, ni siquiera había generado ingresos propios todavía.  Pero el optimismo de que alcanzaran el éxito y la fé del mercado en los modelos de negocio y las proyecciones era absoluta.

La disparada de la burbuja sumió a los economistas, analistas y consultores en la confusión. No estaban preparados ni habían previsto un fenómeno así, pero a riesgo de quedar desfasados (o vistos como unos tontos), en lugar de buscar la explicación del fenómeno según las reglas anteriores, empezaron a diseñar teorías extrañas para “racionalizar” lo que estaba ocurriendo.  Algunos empezaron a hablar de la “nueva economía”, una economía donde las viejas reglas de la macro y microeconomía habían quedado superadas y debían ser re-escritas.

El éxito que tuvieron estas teorías pronto hizo que toda la comunidad de economistas, consultores, prensa económica y analistas de todo tipo se sumara y se adaptara a estas tendencias.  Tengamos en cuenta que esta comunidad era la principal formadora de opinión que influía en las decisiones empresariales de las grandes corporaciones.  Estas teorías realimentaban las fantasías de los emprendedores, que vieron mejores justificaciones y fundamentos para sus planes y modelos de negocio.

Esta situación terminó por desconcertar a las grandes empresas “tradicionales”, que despectivamente empezaron a ser llamadas “brick and mortar”, y al propio sector informático.  La situación empezó a erosionarlas y dañarlas: las acciones de las empresas de Internet desviaban inversores que antes apostaban por ellas y hasta empezaron a sufrir (sobre todo la industria informática) una sangría de excelentes profesionales que se iban a formar sus propias empresas o se integraban en novedosas empresas de Internet.  Esta sangría se explica también en las extraordinarias posibilidades de remuneración que ofrecían estas empresas.

Uno de los mecanismos más utilizados en EEUU para premiar a ejecutivos y trabajadores era el de “stock options”, es decir, la entrega de acciones a precios subsidiados al personal de una empresa para hacerse efectivos luego de un período de tiempo más o menos largo (1 a 3 años). Muchas empresas del sector informático había utilizado esta técnica desde siempre. Pero las empresas de Internet empezaron a ofrecer “stock options” de sus compañías a nuevos ejecutivos o trabajadores contratados en un momento en que éstas se disparaban hacia arriba. 

En pocos meses, un ejecutivo podía tener la sensación de que era millonario, solamente con multiplicar el valor de sus opciones por la cotización del Nasdaq.  Digo la sensación porque la realidad era que hasta que pasara el plazo para la efectivización de sus opciones, estas no valían nada y él quedaba “atado” a la compañía.  No obstante, en un mercado permanentemente alcista y con un optimismo desenfrenado muchos dieron el salto hacia Internet, esperanzados en hacerse millonarios en unos pocos años de trabajo, contra los muchos años que llevaba hacerse de unos ahorros en la empresa tradicional.

Si bien no entendían muy bien lo que estaba pasando, decidieron por instinto acompañar la tendencia general y no quedar fuera de la “nueva economía”.  Así fue cómo las grandes empresas “tradicionales” y el sector informático se volcaron masivamente a Internet.  La pregunta que todas las empresas se hacían y para responderla contrataban consultores para asesorarse era: ¿ Cómo hago para adaptarme al e-Business ?

lunes, 1 de junio de 2015

Una perspectiva histórica de la TI (VII): el e-Business y la burbuja de Internet



Introducción: la situación previa la burbuja

Si uno analiza el mercado informático cerca del cambio de siglo, la situación no podía ser más floreciente.  Las mayores corporaciones del mundo realizaban fuertes inversiones en tecnología, todas las nuevas técnicas de gestión se apoyaban en los avances tecnológicos.  Por primera vez, la dirección de las organizaciones tenía una mejor cultura informática y apoyaba los avances sin reservas, la TI influía en las estrategias de negocios, como nunca antes.

Por otro lado, las empresas del sector parecían fuertes, innovadoras, en un mercado altamente competitivo. Había desaparecido la concentración del mercado en los grandes fabricantes.  Los indicadores financieros y bursátiles eran excelentes, había abundancia de técnicos calificados lo cual facilitaba el crecimiento y se beneficiaban de la corriente de inversiones que la grandes compañías invertían en su modernización.

Desde el punto de vista técnico continuaban los avances en la capacidad de procesamiento, en la miniaturización de componentes, en la mejora de las infraestructuras de comunicaciones y su convergencia con la TI, en la integración de contenidos multimedia.  Todo parecía estar listo para una nueva gran transformación.

¿Qué pasó entonces?  ¿Por qué durante muchos años seguimos viendo unas arquitecturas muy similares?  

La explicación que muchas veces se da se origina en lo que se llamó la “burbuja tecnológica” o la “burbuja de Internet”, este fue un período convulso, vertiginoso, muy difícil de analizar en perspectiva.  En las próximas páginas trataremos de analizar el efecto de este fenómeno en la evolución de la tecnología aplicada a las organizaciones.

La burbuja de Internet

Se conoce como la “burbuja” el período que va entre la salida a Bolsa de la compañía Netscape, creadora del primer navegador de Internet, el 8 de agosto de 1995 hasta el día que el índice Nasdaq de empresas tecnológicas alcanzara su máximo techo el 10 de marzo de 2000 (5046 puntos).  De ahí en adelante el período que siguió se podría describir como la fase de “estallido” de la burbuja hasta los primeros meses de 2001, donde el índice se estabilizó y volvió a subir a un techo de 2700 puntos. 
El escándalo ENRON, la recesión económica y el atentado del 11-S hicieron el resto y el índice ya nunca se recuperó muy por encima de los 2000 puntos.
 
Evolución del Indica Nasdaq
(la línea roja indica el período de la burbuja)

Pero ¿ Qué fenómeno se produjo durante este período ?  Básicamente, el crecimiento exponencial, dramáticamente por encima de lo normal, de la cotización de las acciones de las empresas del “sector de Internet”, y su posterior desmoronamiento masivo. Dicho así no parece un problema grave como para disparar un estancamiento de 5 años en la evolución de la TI en las empresas. A lo sumo parece una cuestión colateral. Para analizar este fenómeno y sus efectos debemos antes debemos definir bien antes algunas variables y revisar algunos aspectos económicos.

El mercado Nasdaq se creó en EE.UU. como marco para intermediar la compra-venta de acciones de las empresas de nueva creación.  Estas compañías, por su carácter novedoso y su escaso tamaño, no cumplían con los requisitos obligatorios para cotizar en la Bolsa de Nueva York: una cantidad mínima de años de existencia, el cumplimiento de altos requerimientos legales y de auditoría externa, indicadores de ingresos y rentabilidad, entre otros.

No obstante, estas compañías necesitaban capital para financiarse y crecer, muchas veces tampoco cumplían los requisitos de las entidades bancarias para obtener préstamos a largo plazo.  La mayor cantidad de empresas de nueva creación pertenecían al sector de servicios, y carecían de un patrimonio suficiente (por ejemplo, inmuebles), para garantizar los pagos.  La única vía a la que podían recurrir estos nuevos emprendedores era al propio capital de los fundadores, amigos o conocidos, y los fondos de capital de riesgo.

Estas entidades eran sociedades, gestionadas por bancos o entidades intermedias (mutuas de pensionistas), que recaudaban fondos de ahorristas privados o con alguna afinidad (por ejemplo, los trabajadores de una empresa o sector) y los invertían en común en diferentes negocios.  Luego, pagaban un interés en función de los beneficios que otorgaban esas inversiones.   El atractivo de los fondos de capital de riesgo, por encima de los depósitos bancarios, los bonos del Gobierno o de las acciones de las empresas tradicionales, era que prometían un mayor interés real, con el riesgo de que si el resultado de las inversiones era negativo, el ahorrista podía perder dinero.

Así, los fondos de capital de riesgo compraban participaciones ampliando el capital de las nuevas empresas, lo que les daba la financiación que necesitaban para operar y crecer.  Si la compañía crecía y daba beneficios estos se repartían entre los ahorristas que ostentaban participaciones en el fondo.  Por supuesto, había empresas que quebraban o no llegaban a los resultados esperados.  Este efecto se esperaba mitigar cuando un fondo utilizaba sólo una pequeña parte de su dinero para participar en una empresa, el resto se distribuía entre muchas (o a veces en inversiones tradicionales).  De allí que, del mix de resultados (y de la prudencia y sapiencia con que se elegía en qué empresas participar), se esperaba balancear los efectos negativos de las empresas fallidas.

La creación del mercado Nasdaq aceleró este proceso.  Este mercado facilitó el acceso a un mercado bursátil de las compañías que no podían cumplir los exigentes requisitos de la Bolsa de Nueva York.  Su objetivo era brindar un marco de mayor transparencia y agilidad a la compra/venta de acciones de las nuevas empresas.  Al cotizar en bolsa se facilitaba el acceso a los títulos de pequeños inversores particulares, fondos más pequeños y daba una gran transparencia al valor de las participaciones, además de establecer algunas reglas de control, para mayor tranquilidad de los inversores.

Por supuesto, las empresas que solicitaron entrar en el Nasdaq fueron las empresas de nueva creación que había en ese momento y básicamente la mayor parte de nuevas empresas se estaba creando en dos sectores: biotecnología y tecnología informática.  Pero dentro de este último sector, podemos dividirlo en dos.  Primero, las empresas tecnológicas más maduras (surgidas en los ´70 u ´80), tradicionales proveedores de hardware, software y servicios de TI a las que se le se denominaría “blue chips” (Microsoft, INTEL pertenecen a este grupo).  Segundo, un nuevo subsector de “empresas de Internet”.

Este nuevo subsector se originó con el auge de la red Internet.  Esta había surgido como una red privada en la década del ´60 para el Departamento de Defensa de los EE.UU.  Se basaba en el principio de la “conmutación de paquetes” entre diferentes “centros de conmutación” o servidores que transportaban conjuntos de datos máquina a máquina.

Esta configuración se demostró muy robusta, porque permitía utilizar diferentes caminos para rutear un mensaje de origen a destino, e incluso ante la falla o caída de un equipo podía encontrar otra vía de entregar el mensaje.  Este era el objetivo buscado por los militares en una situación de guerra, que ante la pérdida de equipo destruidos por el enemigo se pudiera seguir operando.

Con este fin el Gobierno de los EE.UU. hizo grandes inversiones para extender esta red entre sus instalaciones de radar y control aéreo.   Con el tiempo, se vio que la misma infraestructura se podía utilizar para unir otras dependencias de la USAF y otros departamentos militares.  El paso siguiente fue interconectar a los equipos técnicos y científicos que colaboraban con los militares en diferentes centros de investigación y universidades.

Cuando Internet llegó a las universidades, su objetivo cambió.  Pronto los científicos vieron la utilidad de la nueva herramienta para intercambiar datos entre los ordenadores de diferentes centro, dentro y fuera de los EE.UU., y la red se internacionalizó como una herramienta de colaboración entre la comunidad científica. Las primeras aplicaciones de la misma no pasaban del intercambio de archivos (file transfer), el correo electrónico y, algunas veces, el procesamiento distribuido (enviar datos a procesar a otro equipo).  Pero sólo para unos pocos elegidos. 

Paralelamente, en Europa se comenzaron a desarrollar redes de conmutación de paquetes públicas y privadas siguiendo la misma estructura de Internet.  En 1989, la OSI (Organización de Standards Internacionales) (http://www.iso.org/) estableció un protocolo común que permitió integrar o interconectar redes dispares.  Vale decir, que ya desde un ordenador perteneciente a una red, se podía acceder a uno de otra.  En 1990, el CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire), el principal centro de investigación europeo desarrolló el lenguaje HTML y en 1992, se puso en marcha el primer servidor web.

En 1992, obtuve mi primer cuenta de correo electrónico en Internet en la Universidad de Buenos Aires, compartida con una colega.  Y la obtuve solamente porque participaba en un proyecto de investigación de inteligencia artificial, donde a veces era necesario mantener contacto con científicos del exterior.  El uso de esta cuenta implicaba desplazarse hasta una sala de ordenadores de la Universidad y loguearse a un servidor Unix que estaba integrado a la RAN (Red Académica Nacional), brazo en Argentina de la red Internet.  En un viaje por Corea del Sur y EEUU en ese año había podido apreciar cuan extendido estaba el uso de Internet entre la comunidad científica de aquella época.

Pero en 1993, Internet dio un gran paso adelante, mediante la convergencia de los esfuerzos desarrollados en Europa y los EE.UU.  En ese año, el Gobierno de los EE.UU. levantó la prohibición al uso comercial del Internet y aprobó una "hoja de ruta" pasar a un modelo de administración no-gubernamental de la red, facilitando la integración de redes y proveedores de acceso privados, con lo cual renunció, de facto, al control de la red. El 30 de abril de 1993 la tecnología Web entró al dominio público ya que el CERN, cedió las tecnologías de forma gratuita para que cualquiera pudiera utilizarlas.

A partir de ese momento, la interactividad dio un salto hacia Internet.  En los años siguientes, explotó el uso de Internet a nivel masivo, generando una gran cantidad de negocios derivados. Para esa fecha, una gran cantidad de personas tenía ordenadores en su propia casa, sobre todo en EE.UU y Europa Occidental, y zonas urbanas relativamente desarrolladas, dentro de países en vías de desarrollo (como en Brasil o Argentina).  También se había ido generando un cultura popular alrededor de los ordenadores populares.  La gente los utilizaba para jugar, aprender temas, trabajar en casa y, espontáneamente, se creaban clubes o comunidades que compartían contenidos, programas entretenimiento.

La implantación del estándar WWW dio a estas personas un acceso fácil a una enorme cantidad de contenidos digitales desde su propio hogar.  Hasta el momento la distribución de contenidos se había generado por dos vías: soportes físicos (diskettes, cintas, CDs) o conexiones por módem a redes privadas (BBS).  En aquella época algunos entusiastas y emprendedores publicaban contenidos de pago o libre en servidores propios (noticias, software, contenidos eróticos), a veces situados en sus propias casas o en pequeñas oficinas. Sus suscriptores se conectaban directamente a ellos marcando un número telefónico.  Los servidores podían atender una cantidad mínima de líneas telefónicas simultáneas en función de su capacidad. 
Internet users per 100 inhabitants Source: International Telecommunications Union.
Jeff Ogden (
Jeff Ogden (W163))

Además, otro de los motivos que generó la expansión rápida de Internet fue la facilidad para ampliar y unirse a la red.  Cualquier pequeño empresario (los propietarios de BBS, por ejemplo) podía, con una mínima inversión, adquirir o alquilar los equipos (desde servidores de microcomputación en adelante), una conexión al “mayorista” de Internet nacional (la operadora de telecomunicaciones de la zona, normalmente) y vender conexiones telefónicas desde el hogar al público, que llamaba a un número telefónico propio.  Este fue el negocio del “acceso” o ISPs, donde miles de pequeños minoristas acercaron Internet a la comunidad de usuarios de ordenadores personales.

Por otro lado, desde el lanzamiento de estándar WWW, el Gobierno de EE.UU. y algunos sectores empresariales, avisados por algunos gurúes tecnológicos, advirtieron que la nueva tecnología podía aportar grandes beneficios la economía.  Era la época en que se hablaba de la “superautopista informática”.  Tanto el Gobierno como los medios de prensa invirtieron mucho tiempo y dinero en la promoción de la nueva tecnología.  Sectores como el bancario o la prensa advirtieron que esta tecnología podía revolucionar su actividad.

En conclusión, la expansión de Internet, a nivel masivo, se debió básicamente tres razones: uno, la facilidad que daba su tecnología para ampliar y unirse a la red, y, dos, a que había ya creada una comunidad, un segmento de la sociedad preparado para recibir una tecnología antigua como esta en sus hogares, y tres, tuvo un gran apoyo publicitario y mediático desde el primer momento.